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lunes, 25 de abril de 2011

MITOLOGÍA LEDA Y EL CISNE


Leda y el cisne Paul Tillier
 La historia de Leda y el cisne es uno de los relatos más sensuales de la mitología griega que explica de manera alegórica las pasiones y debilidades humanas.
Leda era la esposa de Tindáreo, rey de Laconia en Esparta, quien se había
refugiado en el reino de Testio, padre de Leda, tras ser expulsado de Lacedemonia. Luego de casarse, y gracias a Hércules, Tindáreo recuperó su reino y ocupó su trono junto a su mujer.
La versión más popular de este mito cuenta que Leda era una mujer muy bella, tanto que el propio Zeus la deseaba. Un día, mientras caminaba junto al río Eurotas, se encontró con un hermoso cisne que escapaba del ataque de un águila. Lo protegió y se dejó seducir por éste, que no era otro que Zeus transformado. Esa misma noche Leda también se unió a su esposo. Como consecuencia, puso dos huevos, en uno de ellos estaban Helena y Pólux (hijos de Zeus y por tanto inmortales), y en el otro Cástor y Clitemnestra (mortales, hijos del rey espartano). Cástor y Pólux, gemelos, llegarán a ser los célebres Dioscuros (Διόσκουροι).
http://ledayelcisne.blogspot.com/


Leda (Boucher)
 El Jardín de las Delicias
Por Marco Deveni. E.
Muy bien: Zeus se transforma en cisne.
El largo cuello flexible y sedoso se introduce en el sexo de Leda y picotea en el centro mismo del placer. Leda goza como dicen que gozaba Venus cuando la montó el caballo de Piritoo. Después el cisne desaparece.
¿Nadie se pregunta cuál fue el destino de aquella pobre muchacha?
Murió despedazada por cisnes rabiosos a los que pretendía obligar a que repitiesen la proeza del dios.
Auguste Clesinger
La que por un cisne
de Alejandra Pizarnik
Pió el loro al ver a Leda encamada con un cisne.
— Y vos dále que dále con el blanco paxarito. ¿Y si te deja enjinta?
— Pinto la cinta de la finca —Leda dixit.
— Abrí ese traste, sotreta —dijo el cisne quien, sibilino cual cerrajero de Silos, descerrajóle el ano a la enana que, mojada cual mojarrita comprando en Harrods una jarra, no reparó que el arúspice, le hacía ver las estrellas.

Paul Veronese
 Los jardines de Afrodita
 (fragmento), Francisco Villaespesa

El cisne se acercó. Trémula Leda
la mano hunde en la nieve del plumaje,
y se adormece el alma del paisaje
de un rojo crepúsculo de seda.
La onda azul, al morir, suspira queda;
gorjea un ruiseñor entre el ramaje,
y un toro, ebrio de amor, muge salvaje
en la sombra nupcial de la arboleda.
Tendió el cisne la curva de su cuello,
y con el ala -cándido abanico-,
acarició los senos y el cabello.
Leda dio un grito y se quedó extasiada...
y el cisne levantó, rojo, su pico como triunfal
insignia ensangrentada.



Tintoretto

Leda
 Rainer María Rilke

Cuando el Dios requirió adoptar su cuerpo
casi lo intimidó sentir tan bello al cisne;
se dejó ir, extraviado del todo,
mas pronto su impostura lo hizo actuar,
antes de que pudiera ese desconocido
modo de ser ensayar.
Ella, abierta, reconoció a quien venía en el cisne
y supo de inmediato que él pedía algo que ella,
perdida en la lucha,
no supo defender.
Él descendió y, con su cuello, hizo a un lado la mano debilitada.
El Dios se extravió en ella,
sintiendo sólo entonces su plumaje
y fue de verdad cisne en su regazo.


Leda y el Cisne
Miguel A. Buonarotti
poema de William Buttler Yeats
Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho.
¿Cómo pueden esos frágiles dedos aterrados
defender los mansos muslos de la gloria alada?
Y ante ese blanco torrente, un cuerpo así tendido,
¿qué hace salvo sentir el palpitar desconocido?
Un espasmo en la entrepierna concibe
el muro caído, el techo y la torre ardiendo,
a Agamenón y su muerte.
Tan impotente,
tan rendida ante el brutal hijo del aire,
¿unió ella al recibirlos el saber y el poder
antes de que el indiferente pico la dejara caer?

Johan Hoffman
El Cisne,
poema de Edelmira Agustini
Pupila azul de mi parque
Es el sensitivo espejo
De un lago claro, muy claro !...
Tan claro que a veces creo
Que en su cristalina página
Se imprime mi pensamiento.
Flor del aire, flor del agua,
Alma del lago es un cisne
Con dos pupilas humanas,
Grave y gentil como un príncipe;
Alas lirio, remos rosa...
Pico en fuego, cuello triste
Y orgulloso, y la blancura

Jesus Helguera

Y la suavidad de un cisne...
El ave cándida y grave
Tiene un maléfico encanto;
-Clavel vestido de lirio,
Trasciende a llama y milagro !
Sus alas blancas me turban
Como dos cálidos brazos;
Ningunos labios ardieron
Como su pico en mis manos;
Ninguna testa ha caído
Tan lánguida en mi regazo;
Ninguna carne tan viva,
He padecido o gozado:
Viborean en sus venas
Filtros dos veces humanos !
Del rubí de la lujuria
Su testa está coronada;
Y va arrastrando el deseo
En una cauda rosada...
Agua le doy en mis manos
Y él parece beber fuego;
Y yo parezco ofrecerle
Todo el vaso de mi cuerpo...
Y vive tanto en mis sueños,
Y ahonda tanto en mi carne,
Que a veces pienso si el cisne
Con sus dos alas fugaces,
Sus raros ojos humanos
Y el rojo pico quemante,
Boceto Leonardo D.Vinci
es sólo un cisne en mi lago
O es en mi vida un amante...

Al margen del lago claro
Yo le interrogo en silencio...
Y el silencio es una rosa
Sobre su pico de fuego...
Pero en su carne me habla
Y yo en mi carne le entiendo.
-A veces ¡toda! soy alma;
Y a veces ¡toda! soy cuerpo .-
Hunde el pico en mi regazo
Y se queda como muerto...
Y en la cristalina página,

En el sensitivo espejo
Del lago que algunas veces

Estudio para cabeza de Leda Leonardo da Vinci

Refleja mi pensamiento,
El cisne asusta de rojo,Y yo de blanca doy miedo !




lunes, 18 de abril de 2011

Mariposa de Piel

MARIPOSA DE PIEL
Lucía Santamaría Nájara
Edita: Ochoa Editores
Soria, 2009





He aquí, ante todo, un proceso de destrucción personal, un viaje desde la felicidad al vacío y desde el vacío a la nada.
Lo inquietante, lo más inquietante y paradójico, es que, en ese viaje, el camino tiene un mismo punto de partida y un mismo punto de llegada: el amor.
La vida, todas las vidas, se construyen, de una u otra manera, sobre un idéntico soporte, el del amor. La diferencia, incluso a lo largo de una misma vida, es que los materiales en los que se cimenta ese soporte son inestables, magmáticos, contradictorios, y no siempre, o mejor casi nunca, somos conscientes de ello.
Lucía Santamaría Nájara, con el ingenio, imaginación y vigor literario que ya desplegó en “La justicia de Cambises”, nos adentra en esta novela en la cotidianeidad universal de los sentimientos, en los desgarros que producen las ausencias y en la oquedad a la que conducen las sectas. Claro es que todo el viaje de ida puede tener su camino de vuelta. Un camino que, para emprenderlo y recorrerlo, siempre volverá a necesitar de unos mismos, pero nuevos, impulsos y equipajes: los del amor.
Carmelo Romero

domingo, 10 de abril de 2011

POESÍA ZANCUDA,

CIGÜEÑAS BILBILITANAS, Y DE OTROS LARES
Cigüeñas insomnes. San Juan El Real.
La Cigüeña

Que no me digan a mí
que el canto de la cigüeña
no es bueno para dormir.
Si la cigüeña canta
arriba en el campanario
que no me digan a mí
que no es del cielo su canto.
Rafael Alberti







 El rey cophetua y la muchacha mendiga

Cigüeña confitada. Chimenea de Falaguera.
 Ella tiene los pies como Marilyn Monroe
y una tierna
indefensión en los hombros.
Están en una sala y la ventana
descorre sus cortinas a un atardecer
boscoso,
pero es como si fuera
una esfera
de cristal. No se miran.
Él la mira a ella. Ella a lo lejos.
Hace ya mucho tiempo que él la había soñado
como un aire

Cigüeñas escoradas

de cigüeñas, una luz,
y ahora estaba allí.
Tantas vidas que no parecen ciertas
en una sola vida.
Campanillas azules en la mano.
Él sabe que se irá. No hablan
y el momento está lleno de voz,
voz acunada, lejana.
El amor es una enfermedad,
campanillas azules. Siempre en ti,
como en el sueño, volviendo
siempre en ti. Tan incierta
la luz. Como en el sueño.
Olvido García Valdés






Cigüeñas en cúpula
  Viaje
Viviremos en una casa con tejado de junco
en el que anidan las cigüeñas
recibiremos huéspedes, visitaremos al alcalde, la escuela
haremos colección con los insectos del cielo.....
Tristan Tzara





 ¡Oh tarde luminosa!


El aire está encantado.
La blanca cigüeña
dormita volando,

 y las golondrinas se cruzan, tendidas
las alas agudas al viento dorado,
la tarde risueña se alejan volando, soñando…
Y hay una que torna como la saeta,
las alas agudas tendidas al aire sombrío,
buscando su negro rincón del tejado.
La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y disforme, ¡tan disparatada!,
sobre el campanario.
Antonio Machado




Cigüeña oteadora
 Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.

Girando en torno a la torre y al caserón solitario,
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevadas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.
Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece más que joven, adolescente.
Entre las hierbas, alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,

Cigüeña mudéjar
 y mística primavera!
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
espuma de la montaña
ante la azul lejanía,
sol del día,claro día!
¡Hermosa tierra de España!
Antonio Machado
Fecha cualquiera
¡Ay qué tarde organizada
en surtidor y palmera,
en cristal recto, desmayo
en palma curva, querencia!
Dos líneas se me echan
encima a campanillazos
Cigüeña telefonista
paralelas del tranvía.
Pero yo quiero a esas otras
que se van
sin llevarme por el cielo:
telégrafo, nubes blancas,
y -compás de los horizontes-
el pico de las cigüeñas.
¡Qué perfecto lo redondo
verde, azul! ¡Ay, si se suelta!
Lo tiene un niño de un hilo.
¡Quieto,
aire del sur, aire aire!
La pura geometría,
dime,
¿quién se la quita a la tarde?
Pedro Salinas

miércoles, 6 de abril de 2011

Poesía

Eva Márquez

Nacida en Madrid en 1974. Licenciada en Derecho por la Facultad Complutensede Alcalá de Henares, Madre, escritora y poeta novel

Virus


Me preguntas lo mismo
desde hace diez años,
las respuestas, ninguna de mí
el tiempo cicatriza líneas
de amargura sobre tu rostro,
(que contagian al mío)
solución, no albergas alguna
me repites que todo sigue igual
que nada de ti cambia,
salvo el mecanismo de tu silla
eléctrica, la que un día te dio libertad
hoy te ata a la desidia
ilimitada de tu limitación
de pensamiento,
cosida al yugo de las barreras,
a la infamia de tenerlo todo hecho,
un techo, una pensión,
una mano que limpia
tu desecho,
un lecho ausente de calor,
mientras una nada de color
dibuja tu meta de desilusión.
El eterno hastío anida
en los lentos segundos
de tus días,
de tus infinitas noches.

Y me preguntas,
¿cuándo el fin del bucle?
¿cómo matar el miedo a vivir?

Con minusvalía o sin ella,
muchos son los
que mueren desnutridos
de vida, acosados por
el virus del vacío.


ADA MENÉNDEZ
Tengo la suerte de haber nacido en Xixón (1972, Asturies) Comencé muy joven escribiendo narrativa y gané algunos premios literarios. Pertenezco al colectivo artístico “La vida rima”, espacio que me permite encontrarme con otros colegas y participar en actos poéticos heterogéneos.




Los huesos


No estoy loca por tus huesos,
estoy loca
de
tus huesos:


De tus rótulas ancladas en mis costados
para que mis labios se desplacen cómodos
a lo largo y ancho de ti,
tus fémures haciendo palanca con ritmo exponencial,
tus carpos, metacarpos y falanges
tirando de mi pelo hasta arrancarme como hoja de libreta,
de tu sacro empujando mi cuerpo a núcleo volcánico,
del amplio esternón que mis pequeñas manos buscan rodear,
de tus clavículas encajadas entre los huecos de las mías,
de tu mandíbula
mandíbula que unas veces me paladea
y otras me engulle.


no estoy loca por tus huesos,
estoy loca por fracturarme
entre
tus huesos.


YOLANDA SAENZ DE TEJADA

Posee su espacio en las Afinidades Electivas y participa en actos solidarios. Acaba de inaugurar un espacio semanal en Radio Linares (Cadena Ser), al que ha llamado: Poesía para gritar. Vive actualmente en un lugar cerca del cielo, donde cultiva pimientos y poemas.


A su marido,

un hombre cualquiera,
lo mataron los otros,
que ella no sabe quién…

Le cortaron la lengua
y después,
con un machete,
el pene.

Ella llegó tarde
pero temprano para ver
la boca abierta
y la sangre
bañando los pies.


Su hija,
la única que su vientre amasó,
se la llevaron los unos,
que ella sí sabe quién…


Se la devolvieron
vacía de himen
y con heridas
en su chiquilla piel.
La violaron y,
una vez abierto
el animalito,
la torturaron mil veces
dejando el semen
en sus labios,
su boca de miel…

Y la madre ha venido
huyendo de su país.
—En una barca asquerosa
preñada de agua
y orín—.

Solo quiere un nido
donde abrazar a su hijita.
Y probablemente,
muchos,
no la quieran aquí.







ANA PATRICIA

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades en la Universidad de Córdoba. Actualmente, estudia Master, es pluriempleada y directora de Groenlandia, revista de Literatura, Opinión y Arte en General. Autora del poemario Bocaditos de Realidad (Groenlandia, 2008)

Ni Blancanieves, ni la Cenicienta, ni su puta madre


Soy una princesa de baja estofa:
sin corona, sin lujos,
sin padres de alta alcurnia,
sin putos aspirantes a esos privilegios
resguardados en lo más hondo de mí.
Mi sangre es roja, roja como el vino
y mis manos carecen de toda delicadeza:
es lo que tiene el trabajo digno,
que te salpica con sucia humildad
y te convierte en una máquina de carne.
Habito en el amargo Reino de la Realidad,
en un palacio pequeño construido
con piezas de un puzzle interminable.
Soy el prototipo de princesa anti – Disney:
cínica, fumadora, insensible, bebedora,
que odia las dichosas canciones de amor,
que repudia la comodidad de los tronos.


Y mi mayor riqueza, es lo que se encuentra
entre la cabeza y el pecho: es algo que brilla
más que todos los tesoros del Universo.




                                                        Mi voluntad de fracasada.



lunes, 4 de abril de 2011

Aranmanoth


Ana María Matute



Nacida en Barcelona en 1926 Ana María Matute se dio a conocer en la escena literaria española con ‘Los Abel’, una novela inspirada en la historia bíblica de los hijos de Adán y Eva, en la cual reflejó la atmósfera española inmediatamente posterior a la contienda civil desde el punto de vista de la percepción infantil. Este enfoque se mantuvo constante a lo largo de su primera producción novelística y fue común a otros representantes de su generación, la llamada generación de los "niños asombrados".

A los cinco años, tras haber estado a punto de morir por una infección de riñón, escribió su primer relato, ilustrado por ella misma. A los ocho años volvió a padecer otra enfermedad grave y la enviaron a vivir a Mansilla de la Sierra (Logroño) con sus abuelos. Se educó en un colegio religioso en Madrid y con 17 años escribió su primera novela, ‘Pequeño teatro’ por la que Ignacio Agustí, director de la editorial Destino en aquellos años, le ofreció un contrato de 3.000 pesetas que ella aceptó. Sin embargo, la obra no se publicó hasta ocho años después.



Las novelas de Ana María Matute no están exentas de compromiso social, si bien es cierto que no se adscriben explícitamente a ninguna ideología política. Partiendo de la visión realista imperante en la literatura de su tiempo, logró desarrollar un estilo personal que se adentró en lo imaginativo y configuró un mundo lírico y sensorial, emocional y delicado. Su obra resulta así ser una rara combinación de denuncia social y de mensaje poético, ambientada con frecuencia en el universo de la infancia y la adolescencia de la España de la posguerra.



A la par la autora barcelonesa cultivaba el relato corto y publicaba títulos como ‘El tiempo’, ‘Historias de la Artámila’ o ‘Algunos muchachos’. Igualmente, a comienzos de los sesenta, editó dos libros corte autobiográfico: ‘A la mitad del camino’ y ‘El río’. En estas páginas evoca sus experiencias de la niñez en el ambiente rural y bucólico de Mansilla de la Sierra.





De vuelta a la producción novelística… Ana María Matute se aventuró a escribir la trilogía ‘Los mercaderes’, integrada por ‘Primera memoria’, ‘Los soldados lloran de noche’ y ‘La trampa’, que gozaron de un gran éxito en su época. Después llegaría la publicación de la conocida obra ‘La torre vigía’, donde narra la historia de un adolescente que debe iniciarse en las artes de la caballería. Aunque sigue la línea de las anteriores, se da en ella un cambio histórico de ambientación hacia el período medieval, rasgo que se ha convertido en el universo de sus libros más recientes, publicados tras un dilatado período de silencio literario: ‘Olvidado Rey Gudú’ (1997) y ‘Aranmanoth’.



Asimismo a lo largo de su carrera editorial han visto la luz también cuentos para niños. Muchos de ellos recopilados bajo los títulos ‘Los niños tontos’, ‘Caballito loco’, ‘Tres y un sueño, ‘Sólo un pie descalzo’y ‘Paulina’.

Aranmanoth

Aranmanoth es una novela de iniciación a la vida y al amor, protagonizada por un muchacho medio humano medio mágico, hijo del Señor de Lines y de un hada de las aguas. En una Edad Media ensombrecida por guerras infinitas, Aranmanoth parte en búsqueda de su destino, alejándose de los demás mortales y obedeciendo a misteriosas señales de las hojas de los árboles o de los pájaros que atraviesan el cielo. Aranmanoth y Windimanoth, su niña amada, esposa de su padre, viajan en pos de un sueño de plenitud, hacia la tierra prometida de su infancia que, poco a poco, revela hallarse en su interior. En ese viaje por las tierras simbólicas de una Edad Media mítica y sensual, aprenderán que la belleza y el amor entrañan dolor, y que la realidad asedia siempre a los deseos y los sueños

martes, 29 de marzo de 2011

POESIA


El abrazo de Pierrot.
Guillaume Seignac
JOSEFA PARRA
Jerez de la Frontera en 1965.
Máscaras
Entre todas las gentes a diario tu rostro
se camufla con gestos comunes. No hay señales
de tus silencios suaves, del temblor de tus labios
debajo de los besos o en la urgencia del sexo.
Máscara de ti mismo, te disfrazas y niegas
el delicado estigma de tu parte más frágil.
Sólo tus ojos siguen, valientes, declarando
la emoción que te vence en la alcoba del agua.
De “Alcoba del agua” 2002





Colette Calascione
 De Amor Cortés
 ¡Oh Dios, oh Dios, el alba! ¡Qué pronto viene!

Fragmento de un alba del siglo XV
Me has amado otra vez, tan delicadamente
-pueden también las fieras usar de cortesía-,
me has desnudado el cuerpo, aunque estaba desnuda,
abriéndome la piel con la boca y las uñas.
Es hermoso el dolor, doloroso el deseo,
tú más hermoso aún, más hiriente por tanto,
y es hermoso tenerte entre sangre y saliva,
apretado y caliente, hambriento todavía.
Quieran Dios y la Carne firmar una alianza,
que se alargue la noche más allá de la noche,
que se apague el lucero que anuncia la alborada
por que sólo amanezca debajo de las sábanas.
De “Alcoba del agua” 2002




Habitación de Hotel.
Hopper
Habitación De Hotel
Si hubiera una promesa                       
entre tú y yo, una cita
prorrogada, una luz allá a lo lejos
con que poder guiarme;
si quedase esperanza
-aunque fuese una triste
diminuta esperanza-; si alguna vez tus labios
hubiesen pronunciado
la palabra mortal que yo anhelaba,
o algo que me sonara parecido,
pienso que aún hallaría
razón para aguardarte.
¿Y quién sabe si el trueque de la carne
no fue, de alguna forma, una promesa?
De “Alcoba del agua” 2002

Ray Donley
La Infidelidad Irremediable
Si, al final,
ha de comer la tierra tus delicados huesos,
y ha de dormir tu boca como una orquídea tierna
debajo de raíces y lianas, qué importa
que estés tan descubierto y accesible,
que encauces tu saliva en otros surcos,
que te des a pedazos cada noche
como Profana, y Cruel, y Santa Forma.
Si, al final,
has de ser a despecho de tu carne radiante
y de todo el deseo con que te he coronado
espléndido despojo que posea la muerte…
De “Elogio a la mala yerba”

 El Recuerdo Y Sus Malas Jugadas 
Ray Caesar
El recuerdo me impide dejar atrás tu rostro             
bellísimo, y tu boca donde el mundo se abre     
como un cáliz profano.
Si la memoria no fuese tan terca,
yo te habría vencido.
Pero el recuerdo es áspero enemigo:
es fuerte como fuerte la desdicha,
como fuerte el amor. Y aún en mis manos
la huella de las tuyas se dibuja
con dulzura tenaz,
si por unos momentos el vino o la añoranza
me hacen pensar en ti.
De “Alcoba del agua” 2002


Perspectiva amorosa.
René Magritte.
Cosas Que No Tendremos Cosas que no tendremos: s mañanas de abril largas de amor y sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches del verano tercamente estrelladas.
LTodas las madrugadas dulcísimas de otoño.
Cosas que me he perdido:
No sabré del sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No me amanecerá tu vientre entre las sábanas.
Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.
De “Alcoba del agua” 2002



 Alcoba Cerrada
Por detrás de la puerta,
El libro del voyeur. Pablo Gallo
guardado por cerrojos de silencio y de agua,
esperando, desnudo, tu cuerpo. Tibiamente,
mansamente desnudo, hermoso hasta el dolor.
No entraré a descubrirte.
No violaré el santuario de tu carne entreabierta.
Demasiado peligro para sólo una vida,
demasiado pecado para tan sólo un alma.
De “Alcoba del agua” 2002

lunes, 21 de marzo de 2011

POESÍA



Burdel . Toulousse Lautrec
 ADA MENÉNDEZ BLANCO Gijón 1972
http://gatascallejeras.blogspot.com/2011/03/no-es-un-poema-de-ada-menendez.html
EL BURDEL
Yo hago con la poesía
lo que me apetece
Puedo tenerla educada
o maldecir
Apasionar
o rebanarme el cuello
Retorcer imágenes
o blanco y en botella
Ser madame
o su puta
Ronroneado por ada.
(publicado en "Abierta de piernas", Ediciones Bohodón, 2009)

Poema ventidós
Según tú
qué es la poesía
quién es poeta
¿hay un carné
que diga
“Fulanita Pérez, poeta de profesión”?
¿quién da ese carné?
¿tú?
¿la universidad?
¿la calle?
¿los años?
según tú
qué es la poesía
quién es poeta
¿lo eres tú?

que formas los versos
muy elocuentes
muy ordenados
y yo
yo no soy poeta
ya te lo dije una vez
soy
una
maldita
peatona.
“Te lo verso a la cara”


LAS MANERAS
Ray Caesar
Me han querido de muchas formas:
A golpes
porque te quiero tanto que lo hago por tu bien,
en silencio
porque te quiero tanto que no es necesario decírtelo,
a escondidas
porque te quiero tanto que nadie puede saberlo.
Pero yo
sólo quiero que me quieran de una forma:
Sin pasar miedo ni un solo minuto
recordándemelo todos los días
gritando a los cinco océanos la verdad,
porque quereme tanto
de otras maneras
es una puta mentira.
(De "Abierta de piernas". Bohodón Ediciones)


Poema cinco.

Te he querido
hasta fracturarme entre tus huesos,
hasta la última vértebra de mi espina dorsal,
hasta licuarme sobre tu amplio esternón,
te he querido hasta romperme la pelvis
El abrazo. Egon Schiele
porque contigo se corrían poemas
entre mis piernas abiertas.
Te he querido
desde Valencia a París
y bailar nuestro último tango.
Te ha querido
un esqueleto
que ahora
encaja sus piezas .
(“Te lo verso a la cara”)


Quizás una cerilla podría arderlo todo
Quizás una cerilla podría arderlo todo
dejarme sin hogar o sin familia
convertir mi existencia en las cenizas
de los recuerdos de otras personas
y ellos nunca fueron como yo
que me vivieron como ácaros
sobre una cama
Quizás una simple chispa
lo mande todo al carajo
no sería complejo desaparecer tras la nube
de una mente desmemoriada
pero desconozco quién será el pirómano
pues nunca disfruté
con el olor a pelo quemado
Quizás no sea necesaria una muerte lenta
y por eso siempre la busco
entre las llamas de una chica
que no sabe apagarse.

Tauromaquia. Andrés Barajas.
Me hace feliz la calma
Me hace feliz la calma tras la tormenta de nuestras cogidas
encontrarte en la cocina liado con el horno aunque te la haya clavado en el cerviguillo me hace feliz
amar a un lidiador sin vergüenza torera me hace muy feliz ser
tu animal más bravo


Puericia del pubis
Me sabe la lengua a bicicleta de cuatro ruedas
mis pupilas giran sobre Neil Young
también soy quien una vez te despidió con la mano
mientras te alejabas tras la señal de stop
intentando disimular tu mal aliento
por todos los estropajos dichos
Dirás que me lo merezco
que soy la causa de tus reproches
y yo te respondo:
eres tú el autoestopista
(“El desvestir del pulgar”, Ediciones Vitruvio)


Las buenas personas
Cui MingFei
 Las personas
son buenas
Una de esas buenas personas
vino a mi casa
meó sobre mi colchón
ensució mi taza del váter
dejando ahí todas sus heces
Es tan buena persona
que ni se molestó en despedirse
cuando decidió tirarme a mí también por el inodoro
por mi propio inodoro
Las personas
Son buenas
aunque algunas
olvidan usar papel higiénico
en MI casa.
"Abierta de piernas"