Próxima reunión

Próxima reunión 27 de Mayo, domingo. Hora 19.30







lunes, 16 de mayo de 2011

ANGUEL GUINDA



AUTOANÁLISIS

MEMORIA REM12. PEDRO FLORES
 La raíz de mi vida está en la tierra
tierra cubre a mi madre,
tierra en forma de carne clamo al cielo
para el cuerpo del hijo
que deseo y no llega;
tierra mastico
            y aún si vomitara
tierra con bilis sé que arrojaría
Gametos de dolor surcan mi núcleo,
el dolor que me ataca es del tamaño de la voz con que luchan mis verdades
el dolor que me alimenta y me madura
como una soledad hecha guerrilla.
Soy solitario y solidario,
a cuerpo voy y aguanto la embestida
sin perderle los cuernos nunca al toro.
En mis ojos no cuaja la legaña,
no se astasca la tierra en mis arterias
La Mona Chita . Pepe Cerdá

y estoy siemrpe esperando
                 la mañana.

Escribir 
Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.
Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.
Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.
Si detienen el sol, las nubes, los planetas,
me pondré a girar.
Si acallan la música cantaré sin voz.
Si queman el papel, si se secan las tintas,
si estallan las pantallas de los ordenadores,
si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.
Ideas de luz. Jose M. Broto

Si apagan el fuego que me ilumina
escribiré en el humo.
Y cuando el humo no exista
escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.
Si me quitan la vida escribiré con la muerte.

TODA LA LUZ DEL MUNDO
Para saber qué es la lejanía he llegado a este mar.
Tus ojos tienen música, tus ojos son las manos de la luz.
Si tus manos se callan, ciegas se volverán todas las cosas.
Una casa nos llama con su abrazo de puertas.
Tu piel es la profundidad de mi deseo.
Qué insaciable beber un agua que tiene sed
Te amo mortalmente para resucitar.
He cerrado los ojos para ver.

BREVIARIO
La poesía es una seducción al silencio, como seduce el olvido a la eternidad.

Serie ceniza húmeda . Ignacio Fortún
La guerra solo gana la paz.

Cencellada Jose A. Melendo

Ni a la minoría siempre ni a la inmensa mayoría. A los suficientes.

El fondo de la forma: Poesía.

Cuerpo llamé al exceso de tu llama.
 Llamaré exceso al cuerpo de tu llama.
Al exceso de tu cuerpo llamo alma.

Torre de reflexión Pedro Flores

Ser poeta no es una profesión . Ser poeta es una posesión.

Una ideología política es más alta cuánto mayor sea su calidad y cantidad de ideales ideas realizables.




Gran parte de la más reciente literatura española no pasará de ser mero papel reciclable.

Otros hagan ruido, pero yo no los oiga.

Siempre es casi siempre, nunca.

El pensamiento se ha quedado sin lenguaje por querer hacer del lenguaje pensamiento.


Rodanas, Reloj de sol. Jose A. Melendo

No abandona solo quien se va. Abandona quien quedándose no acompaña suficientemente.

Se inventa lo que se conoce, como se fotografía lo que ya se ha visto.

Ya se lo que debo de hacer en el futuro: hoy

Deseo verte, mejor antes que después, después mejor que nunca.

No me olvidarás mientras yo te recuerde.

Lo escandaloso hoy es ser anónimo, lo revolucionario ser privado.

Familia: primera célula de represión.

Mi corazón es ya una taberna cerrada.

Abro los brazos y cierro tempestades.

Cuando te pienso, rosa, no estoy solo. Dame tu fugacidad y haré perpetuo el instante que me queda.

(Brindis) Yo te ofrezco lector, mi poesía. Ha sido, para mí, un exorcismo;sea lo que tú quieras para tí.



martes, 10 de mayo de 2011

EL BARÓN RAMPANTE

Italo Calvino

Santiago de las Vegas, Cuba, 1923-Siena, Italia, 1985) Escritor italiano. Hijo de un ingeniero agrónomo, se trasladó de San Remo, donde transcurrió la mayor parte de su infancia, a Turín, para seguir los mismos estudios que su padre, pero enseguida los abandonó a causa de la guerra, durante la cual luchó como partisano contra el fascismo. En 1944 se afilió al Partido Comunista Italiano.

/conversacionesenlabiblioteca.wordpress.Reseña de Alejando Serrano.


“El barón rampante”se centra en una familia noble de Ombrosa (Italia), a cuya cabeza figura el Barón Arminio Piovasco di Rondò, casado con la generala Corradina di Rondò, antes Konradine von Kurtewitz e hija de un general austríaco, con tres hijos, el primogénito, Cosimo Piovasco di Rondò, Biagio, su hermano y narrador cuasi omnisciente, y su calculadora y maligna hermana, Battista. Junto a ellos, conviven dos singulares personajes que planearán de un modo u otro a lo largo de la mayor parte de la novela, el Abate Fauchelafleur, limosnero y ayo de los niños, encargado de su educación y a menudo somnoliento y prototipo del clero de la época, y el Caballero Abogado Enea Silvio, un encargado del Barón, quien controla las maltrechas finanzas de la familia y se dedica a los menesteres más engorrosos de su administración.
Italo Calvino aplica el punto de inflexión necesario para elevar el carácter de la novela desde la primera página: Cosimo, un niño de 12 años, con padres como los descritos, una familia tan convencional como puede verse, y con una aburrida y predecible localidad agraria como escenario, decide, el 15 de junio de 1767, que su vida a partir de ese momento se desarrollará en los árboles, y que jamás bajará de ellos para nada. ¿Ya va cobrando interés?
De todos es sabido que la adolescencia es momento de rebeldías contra el orden establecido, de transgresiones, de niños reclamando su lugar en la vida a base de voces en grito. Cosimo, con 12 años, es ya un adolescente en estos tiempos en que los jóvenes tal y como los entendemos hoy en día no existían, y los novios se casaban con 15 o menos años, a menudo sin conocerse siquiera.
El primogénito del barón de Rondò encuentra que su absurdamente
ambicioso padre, su autoritaria mujer, sus insustanciales hermanos y
 su dormitante preceptor conforman un panorama desolador para su
creatividad rebelde, y decide exiliarse de ellos al único lugar donde es posible sustraerse de su influencia: los aires. Una inocente rebeldía
nacida en una comida familiar desemboca en una promesa altanera a una chica vecina, también noble y terca, que a su vez dispara la transgresión fundamental de Cosimo: declara que no volverá a pisar el suelo, y cumplirá su promesa hasta el mismo final. Esto no supone un aislamiento a ultranza… el niño sabe que
 ningún hombre es una isla, y se volverá a lo largo de su vida cada vez más participativo en la sociedad que le rodea, mucho más desde luego que otros que caminan por el suelo y no ven más que sus zapatos.

Calvino nos deja claro –más o menos- el final de la novela, pero aún así el lector se ve obligado a continuar leyendo hasta el final, que de hecho, es lo menos importante de esta obra. El autor de la novela utiliza la rebeldía de Cosimo para denunciar lo absurdo de una sociedad basada en los rangos sociales, en guerras continuas entre países e individuos y en la influencia, a menudo negativa, de las religiones y los convencionalismos. Calvino no deja títere con cabeza, no solo al usar al rebelde Cosimo, sino a su conformista hermano, que termina comprendiendo las motivaciones del primero y el porque de sus actos.


Con una narración muy cercana al realismo mágico, bordeándolo pero sin introducirse de pleno en él, pero siempre brillante, precisa y divertida, Italo Calvino se despacha a gusto con todos sus personajes y grupos sociales, desgajando una a una sus virtudes y defectos, poniendo la lupa sobre el mundo bajo los árboles, utilizando la altura desde la que observa Cosimo ese mundo de imposturas e injusticias propio de una sociedad jerarquizada y llena de complejos. Todo pasa por la mirada crítica de Calvino: la nobleza, los villanos, el clero, los militares, los criminales… incluso hasta Napoleón y otras personalidades de la época. Pero la crítica se viste siempre de diversión y un tono intranscendente de aventura y fantasía que oculta intenciones más profundas y precisas. La óptica de Calvino es afilada y no admite concesiones; se comporta con sus personajes sin dobleces y de forma lógica. Una vez Cosimo decide vivir en los árboles, todos los acontecimientos de su vida que se suceden parecen perfectamente legitimados por el carácter de éste, aunque para el resto de habitantes de Ombrosa provengan de la locura.


El futuro Barón de Rondò es un revolucionario, hombre de visión extraordinaria, entiéndase por esto sorprendente y nueva. Vivir en los árboles supone una ventaja de perspectiva. Se ven antes los males y las bondades del statu quo, y se intuyen con más facilidad las soluciones. Calvino nos invita, pues, a abandonar la óptica tradicional y los complejos y adentrarnos sin manías en las soluciones, en nuevos caminos que desemboquen en una vida mejor. Muchos opinan, y yo me incluyo por esta vía de interpretación, que Cosimo representa para Calvino su propia evolución como persona. Italo, profundamente turbado por la invasión de Hungría por la U.R.S.S., abandona la militancia activa en el Partido Comunista y se aleja de sus postulados, algo parecido a lo que realiza Cosimo a lo largo de la novela, sólo que las creencias de su personaje no son tan claras en un inicio y varían con la edad. El formato elegido, un disfraz de comedia ligera, refuerza aún más su mensaje, alejándolo de fórmulas más pesadas y menos eficaces.


En resumen, un libro muy recomendable para aquellos que no desean atarse por formulismos, ni en el ámbito social ni literario, ameno por la forma y potente por su contenido, cuya critica va más allá de la época que pretende recrear y de aquella en la que fue escrito, un clásico con todas las de la ley que puede ser disfrutado a todas las edades, una lección en palabras de lo que puede significar la rebeldía cuando obedece a propósitos sanos y claros.

sábado, 7 de mayo de 2011

LEYENDAS MILENARIAS ORIENTALES /EL HILO ROJO


Zhu Yiyong
 Cuenta una vieja leyenda china...

... que el Abuelo de la Luna ata un hilo rojo en la muñeca de cada niño que nace; ese hilo está atado a muchos otros hilos, que a su vez sujetan las muñecas de todas las personas con las que ese niño está destinado a encontrarse...
A medida que el Bebé crece, los hilos se van acortando, acercando cada vez más a aquellas personas que están destinadas a reunirse a pesar del tiempo, del lugar o de las circunstancias. El hielo puede tensarse o enredarse pero nunca romperse.
El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen chino, que dice que dos personas que están destinadas a tener un lazo afectivo, estan conectadas por un hilo rojo. El hilo existe independiente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.


La leyenda:
Wei Gu vivía en Dulin. Sus padres murieron cuando él era pequeño, por lo tanto quería casarse a una edad temprana. Sin embargo, todas sus propuestas de matrimonio fueron rechazadas. Durante el reinado de Tang Taizong (años 626 a 649), en una visita turística a Qinghe, se hospedó en un hotel de la región sur de la ciudad de Song. Un viajero le comentó acerca de una joven doncella, la hija de Pan Fang, un funcionario del gobierno de Qinghe, y lo invitó a encontrarse con la familia de Pan frente al Templo Longxing a la mañana siguiente.



Muy temprano en la mañana, Wei Gu no contuvo su impaciencia y se precipitó al templo. La luna todavía estaba en el cielo cuando llegó. Había un anciano sentado en los escalones del templo, recostado sobre un bolso, leyendo un libro bajo la luz de la luna. Wei Gu echó un vistazo al libro, pero no podía leer sus palabras, entonces con curiosidad preguntó al anciano, “¿qué tipo de libro está leyendo? Desde pequeño he estudiado muchas diferentes lenguas, hasta sánscrito indio. Pero debo confesar que nunca me he encontrado con la lengua escrita en este libro, ¿qué puede decirme sobre él?” El anciano sonrió y dijo, “este no es un libro escrito por seres humanos, proviene de 'el mundo invisible', ¿cómo podría usted leerlo?” Entonces Wei Gu preguntó, “¿qué hace aquí alguien de 'el mundo invisible'?” El anciano contestó, “usted llegó demasiado temprano, no es que yo no debiera estar aquí. Todos los administradores del Mundo Yin (mundo subterráneo) administran todo en el mundo Yang, que también es llamado el mundo humano, ¿por qué no deberíamos venir aquí?”
“Dígame, ¿usted de qué es responsable?” preguntó Wei, “de los matrimonios de la gente” aseguró el anciano; Wei Gu se exaltó y dijo, “mis padres murieron cuando yo era pequeño, entonces me gustaría casarme a una edad temprana porque no quisiera que mi descendencia se extinga. Sin embargo, todas las propuestas de matrimonio que hice durante los últimos diez años fueron rechazadas. Alguien me comentó sobre la hija del oficial Pan Fang, ¿piensa que ella se casará conmigo?” El anciano respondió, “no, ella no será su esposa. La mujer con la que usted se casará tiene ahora sólo tres años y se casará con usted cuando tenga 17. En este bolso llevo un hilo rojo que uso para unir los pies de las parejas. Una vez que están destinados a casarse, ato sus pies con este hilo rojo. No importa si son enemigos, ricos, pobres o están separados por una larga distancia, mientras el hilo rojo esté atado, ellos se casarán. Cuando los pies de ella estén atados al suyo, será inútil para usted buscar otra”.
Wei Gu necesitaba saber más, “¿Quién es mi esposa? ¿Dónde vive ella?” El anciano contestó, “su futura esposa vive con una familia que vende verduras, al norte del hotel”. “¿Puedo verla?” preguntó Wei Gu. El anciano dijo, “ella siempre está con la anciana que vende verduras, venga conmigo y se la mostraré”.
Las personas con la que Wei Gu estaba supuesto a encontrarse en el templo no aparecieron esa mañana. El anciano cerró el libro, recogió el bolso y guió a Wei Gu al mercado. Al llegar allí, vieron a una anciana con un ojo ciego que sostenía a una niña de tres años. Ambas lucían muy sucias y feas. El anciano señaló a la niña y dijo, “Esa es tu esposa”. Wei Gu, en cólera, preguntó, “¿Puedo matarla?” el anciano respondió, “Esta niña está destinada a ser rica y a vivir una vida honorable y, además, encontrará la felicidad con usted. Por lo tanto, ¿cómo podría ser asesinada?” Al instante el anciano desapareció.
Una vez que Wei Gu volvió a su casa, afiló un cuchillo, se lo dio a su criado y le dijo, “Siempre has manejado bien mis asuntos. Si puedes matar a esta niña para mí, te recompensaré con 10.000 monedas”. El criado estuvo de acuerdo y, escondiendo el cuchillo en su manga, se dirigió al mercado, apresuradamente apuñaló a la muchacha y se alejó rápidamente. Fue capaz de escapar de la escena porque aquel día había una gran muchedumbre en el mercado.
Cuando el criado volvió, Wei Gu preguntó, “¿La apuñaló?” El criado contestó, “Traté de apuñalar su corazón, pero fallé, entonces la apuñalé entre las cejas”.
Wei Gu siguió proponiendo matrimonio a distintas mujeres sin ningún éxito. Otros 14 años habían pasado cuando le ofrecieron trabajar para Wang Tai, un funcionario de defensa en Xiangzhou. Tiempo después Wang Tai le entregó la mano de su hija en matrimonio porque encontró que Wei Gu estaba altamente calificado. La esposa de Wei Gu tenía entre 16 y 17 años y era muy hermosa. Wei Gu estaba muy contento; sin embargo, observó que su esposa siempre ponía una pequeña flor artificial entre sus cejas y nunca se la quitaba, incluso cuando se bañaba.


Al final del año, preguntó a su esposa por qué siempre llevaba puesta una flor artificial entre sus cejas. Ella le dijo, “en realidad soy la sobrina de Wang Tai, no su hija. Mi padre era el líder de un condado y murió en funciones, mi madre y hermano murieron más tarde; yo era un bebé en ese entonces. La única propiedad que mis padres dejaron era una casa al sur de la ciudad de Song. Viví allí con mi niñera Chen, ella sintió lastima por mí y siempre me cuidó. Sobrevivíamos vendiendo verduras. Cuando tenía tres años, estábamos con Chen en el mercado cuando repentinamente un loco me apuñaló entre las cejas dejándome una cicatriz que cubro con esta flor artificial. Aproximadamente 7 u 8 años más tarde, mi tío vino a Lulong para asumir un cargo. Me adoptó como su hija y me mudé con él, luego me casé con usted”.
Wei Gu asombrado indagó, “¿La niñera Chen tenía un ojo ciego?” Su esposa contestó, “Sí, ¿cómo lo sabe?” Wei Gu confesó, “En realidad, yo envié a aquel hombre loco. Esto es tan extraño”. Entonces relató a su esposa la historia entera.


El destino no puede ser cambiado por el hombre. Entendiendo esto, la pareja de ahí en adelante se hizo más respetuosa el uno del otro. El alcalde de la ciudad de Song oyó sobre este matrimonio predestinado y por lo tanto llamó a aquel hotel “Hotel del Compromiso”.


Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, incluso enredarse, pero nunca romper.

lunes, 25 de abril de 2011

MITOLOGÍA LEDA Y EL CISNE


Leda y el cisne Paul Tillier
 La historia de Leda y el cisne es uno de los relatos más sensuales de la mitología griega que explica de manera alegórica las pasiones y debilidades humanas.
Leda era la esposa de Tindáreo, rey de Laconia en Esparta, quien se había
refugiado en el reino de Testio, padre de Leda, tras ser expulsado de Lacedemonia. Luego de casarse, y gracias a Hércules, Tindáreo recuperó su reino y ocupó su trono junto a su mujer.
La versión más popular de este mito cuenta que Leda era una mujer muy bella, tanto que el propio Zeus la deseaba. Un día, mientras caminaba junto al río Eurotas, se encontró con un hermoso cisne que escapaba del ataque de un águila. Lo protegió y se dejó seducir por éste, que no era otro que Zeus transformado. Esa misma noche Leda también se unió a su esposo. Como consecuencia, puso dos huevos, en uno de ellos estaban Helena y Pólux (hijos de Zeus y por tanto inmortales), y en el otro Cástor y Clitemnestra (mortales, hijos del rey espartano). Cástor y Pólux, gemelos, llegarán a ser los célebres Dioscuros (Διόσκουροι).
http://ledayelcisne.blogspot.com/


Leda (Boucher)
 El Jardín de las Delicias
Por Marco Deveni. E.
Muy bien: Zeus se transforma en cisne.
El largo cuello flexible y sedoso se introduce en el sexo de Leda y picotea en el centro mismo del placer. Leda goza como dicen que gozaba Venus cuando la montó el caballo de Piritoo. Después el cisne desaparece.
¿Nadie se pregunta cuál fue el destino de aquella pobre muchacha?
Murió despedazada por cisnes rabiosos a los que pretendía obligar a que repitiesen la proeza del dios.
Auguste Clesinger
La que por un cisne
de Alejandra Pizarnik
Pió el loro al ver a Leda encamada con un cisne.
— Y vos dále que dále con el blanco paxarito. ¿Y si te deja enjinta?
— Pinto la cinta de la finca —Leda dixit.
— Abrí ese traste, sotreta —dijo el cisne quien, sibilino cual cerrajero de Silos, descerrajóle el ano a la enana que, mojada cual mojarrita comprando en Harrods una jarra, no reparó que el arúspice, le hacía ver las estrellas.

Paul Veronese
 Los jardines de Afrodita
 (fragmento), Francisco Villaespesa

El cisne se acercó. Trémula Leda
la mano hunde en la nieve del plumaje,
y se adormece el alma del paisaje
de un rojo crepúsculo de seda.
La onda azul, al morir, suspira queda;
gorjea un ruiseñor entre el ramaje,
y un toro, ebrio de amor, muge salvaje
en la sombra nupcial de la arboleda.
Tendió el cisne la curva de su cuello,
y con el ala -cándido abanico-,
acarició los senos y el cabello.
Leda dio un grito y se quedó extasiada...
y el cisne levantó, rojo, su pico como triunfal
insignia ensangrentada.



Tintoretto

Leda
 Rainer María Rilke

Cuando el Dios requirió adoptar su cuerpo
casi lo intimidó sentir tan bello al cisne;
se dejó ir, extraviado del todo,
mas pronto su impostura lo hizo actuar,
antes de que pudiera ese desconocido
modo de ser ensayar.
Ella, abierta, reconoció a quien venía en el cisne
y supo de inmediato que él pedía algo que ella,
perdida en la lucha,
no supo defender.
Él descendió y, con su cuello, hizo a un lado la mano debilitada.
El Dios se extravió en ella,
sintiendo sólo entonces su plumaje
y fue de verdad cisne en su regazo.


Leda y el Cisne
Miguel A. Buonarotti
poema de William Buttler Yeats
Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho.
¿Cómo pueden esos frágiles dedos aterrados
defender los mansos muslos de la gloria alada?
Y ante ese blanco torrente, un cuerpo así tendido,
¿qué hace salvo sentir el palpitar desconocido?
Un espasmo en la entrepierna concibe
el muro caído, el techo y la torre ardiendo,
a Agamenón y su muerte.
Tan impotente,
tan rendida ante el brutal hijo del aire,
¿unió ella al recibirlos el saber y el poder
antes de que el indiferente pico la dejara caer?

Johan Hoffman
El Cisne,
poema de Edelmira Agustini
Pupila azul de mi parque
Es el sensitivo espejo
De un lago claro, muy claro !...
Tan claro que a veces creo
Que en su cristalina página
Se imprime mi pensamiento.
Flor del aire, flor del agua,
Alma del lago es un cisne
Con dos pupilas humanas,
Grave y gentil como un príncipe;
Alas lirio, remos rosa...
Pico en fuego, cuello triste
Y orgulloso, y la blancura

Jesus Helguera

Y la suavidad de un cisne...
El ave cándida y grave
Tiene un maléfico encanto;
-Clavel vestido de lirio,
Trasciende a llama y milagro !
Sus alas blancas me turban
Como dos cálidos brazos;
Ningunos labios ardieron
Como su pico en mis manos;
Ninguna testa ha caído
Tan lánguida en mi regazo;
Ninguna carne tan viva,
He padecido o gozado:
Viborean en sus venas
Filtros dos veces humanos !
Del rubí de la lujuria
Su testa está coronada;
Y va arrastrando el deseo
En una cauda rosada...
Agua le doy en mis manos
Y él parece beber fuego;
Y yo parezco ofrecerle
Todo el vaso de mi cuerpo...
Y vive tanto en mis sueños,
Y ahonda tanto en mi carne,
Que a veces pienso si el cisne
Con sus dos alas fugaces,
Sus raros ojos humanos
Y el rojo pico quemante,
Boceto Leonardo D.Vinci
es sólo un cisne en mi lago
O es en mi vida un amante...

Al margen del lago claro
Yo le interrogo en silencio...
Y el silencio es una rosa
Sobre su pico de fuego...
Pero en su carne me habla
Y yo en mi carne le entiendo.
-A veces ¡toda! soy alma;
Y a veces ¡toda! soy cuerpo .-
Hunde el pico en mi regazo
Y se queda como muerto...
Y en la cristalina página,

En el sensitivo espejo
Del lago que algunas veces

Estudio para cabeza de Leda Leonardo da Vinci

Refleja mi pensamiento,
El cisne asusta de rojo,Y yo de blanca doy miedo !




lunes, 18 de abril de 2011

Mariposa de Piel

MARIPOSA DE PIEL
Lucía Santamaría Nájara
Edita: Ochoa Editores
Soria, 2009





He aquí, ante todo, un proceso de destrucción personal, un viaje desde la felicidad al vacío y desde el vacío a la nada.
Lo inquietante, lo más inquietante y paradójico, es que, en ese viaje, el camino tiene un mismo punto de partida y un mismo punto de llegada: el amor.
La vida, todas las vidas, se construyen, de una u otra manera, sobre un idéntico soporte, el del amor. La diferencia, incluso a lo largo de una misma vida, es que los materiales en los que se cimenta ese soporte son inestables, magmáticos, contradictorios, y no siempre, o mejor casi nunca, somos conscientes de ello.
Lucía Santamaría Nájara, con el ingenio, imaginación y vigor literario que ya desplegó en “La justicia de Cambises”, nos adentra en esta novela en la cotidianeidad universal de los sentimientos, en los desgarros que producen las ausencias y en la oquedad a la que conducen las sectas. Claro es que todo el viaje de ida puede tener su camino de vuelta. Un camino que, para emprenderlo y recorrerlo, siempre volverá a necesitar de unos mismos, pero nuevos, impulsos y equipajes: los del amor.
Carmelo Romero

domingo, 10 de abril de 2011

POESÍA ZANCUDA,

CIGÜEÑAS BILBILITANAS, Y DE OTROS LARES
Cigüeñas insomnes. San Juan El Real.
La Cigüeña

Que no me digan a mí
que el canto de la cigüeña
no es bueno para dormir.
Si la cigüeña canta
arriba en el campanario
que no me digan a mí
que no es del cielo su canto.
Rafael Alberti







 El rey cophetua y la muchacha mendiga

Cigüeña confitada. Chimenea de Falaguera.
 Ella tiene los pies como Marilyn Monroe
y una tierna
indefensión en los hombros.
Están en una sala y la ventana
descorre sus cortinas a un atardecer
boscoso,
pero es como si fuera
una esfera
de cristal. No se miran.
Él la mira a ella. Ella a lo lejos.
Hace ya mucho tiempo que él la había soñado
como un aire

Cigüeñas escoradas

de cigüeñas, una luz,
y ahora estaba allí.
Tantas vidas que no parecen ciertas
en una sola vida.
Campanillas azules en la mano.
Él sabe que se irá. No hablan
y el momento está lleno de voz,
voz acunada, lejana.
El amor es una enfermedad,
campanillas azules. Siempre en ti,
como en el sueño, volviendo
siempre en ti. Tan incierta
la luz. Como en el sueño.
Olvido García Valdés






Cigüeñas en cúpula
  Viaje
Viviremos en una casa con tejado de junco
en el que anidan las cigüeñas
recibiremos huéspedes, visitaremos al alcalde, la escuela
haremos colección con los insectos del cielo.....
Tristan Tzara





 ¡Oh tarde luminosa!


El aire está encantado.
La blanca cigüeña
dormita volando,

 y las golondrinas se cruzan, tendidas
las alas agudas al viento dorado,
la tarde risueña se alejan volando, soñando…
Y hay una que torna como la saeta,
las alas agudas tendidas al aire sombrío,
buscando su negro rincón del tejado.
La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y disforme, ¡tan disparatada!,
sobre el campanario.
Antonio Machado




Cigüeña oteadora
 Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.

Girando en torno a la torre y al caserón solitario,
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevadas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.
Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece más que joven, adolescente.
Entre las hierbas, alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,

Cigüeña mudéjar
 y mística primavera!
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
espuma de la montaña
ante la azul lejanía,
sol del día,claro día!
¡Hermosa tierra de España!
Antonio Machado
Fecha cualquiera
¡Ay qué tarde organizada
en surtidor y palmera,
en cristal recto, desmayo
en palma curva, querencia!
Dos líneas se me echan
encima a campanillazos
Cigüeña telefonista
paralelas del tranvía.
Pero yo quiero a esas otras
que se van
sin llevarme por el cielo:
telégrafo, nubes blancas,
y -compás de los horizontes-
el pico de las cigüeñas.
¡Qué perfecto lo redondo
verde, azul! ¡Ay, si se suelta!
Lo tiene un niño de un hilo.
¡Quieto,
aire del sur, aire aire!
La pura geometría,
dime,
¿quién se la quita a la tarde?
Pedro Salinas

miércoles, 6 de abril de 2011

Poesía

Eva Márquez

Nacida en Madrid en 1974. Licenciada en Derecho por la Facultad Complutensede Alcalá de Henares, Madre, escritora y poeta novel

Virus


Me preguntas lo mismo
desde hace diez años,
las respuestas, ninguna de mí
el tiempo cicatriza líneas
de amargura sobre tu rostro,
(que contagian al mío)
solución, no albergas alguna
me repites que todo sigue igual
que nada de ti cambia,
salvo el mecanismo de tu silla
eléctrica, la que un día te dio libertad
hoy te ata a la desidia
ilimitada de tu limitación
de pensamiento,
cosida al yugo de las barreras,
a la infamia de tenerlo todo hecho,
un techo, una pensión,
una mano que limpia
tu desecho,
un lecho ausente de calor,
mientras una nada de color
dibuja tu meta de desilusión.
El eterno hastío anida
en los lentos segundos
de tus días,
de tus infinitas noches.

Y me preguntas,
¿cuándo el fin del bucle?
¿cómo matar el miedo a vivir?

Con minusvalía o sin ella,
muchos son los
que mueren desnutridos
de vida, acosados por
el virus del vacío.


ADA MENÉNDEZ
Tengo la suerte de haber nacido en Xixón (1972, Asturies) Comencé muy joven escribiendo narrativa y gané algunos premios literarios. Pertenezco al colectivo artístico “La vida rima”, espacio que me permite encontrarme con otros colegas y participar en actos poéticos heterogéneos.




Los huesos


No estoy loca por tus huesos,
estoy loca
de
tus huesos:


De tus rótulas ancladas en mis costados
para que mis labios se desplacen cómodos
a lo largo y ancho de ti,
tus fémures haciendo palanca con ritmo exponencial,
tus carpos, metacarpos y falanges
tirando de mi pelo hasta arrancarme como hoja de libreta,
de tu sacro empujando mi cuerpo a núcleo volcánico,
del amplio esternón que mis pequeñas manos buscan rodear,
de tus clavículas encajadas entre los huecos de las mías,
de tu mandíbula
mandíbula que unas veces me paladea
y otras me engulle.


no estoy loca por tus huesos,
estoy loca por fracturarme
entre
tus huesos.


YOLANDA SAENZ DE TEJADA

Posee su espacio en las Afinidades Electivas y participa en actos solidarios. Acaba de inaugurar un espacio semanal en Radio Linares (Cadena Ser), al que ha llamado: Poesía para gritar. Vive actualmente en un lugar cerca del cielo, donde cultiva pimientos y poemas.


A su marido,

un hombre cualquiera,
lo mataron los otros,
que ella no sabe quién…

Le cortaron la lengua
y después,
con un machete,
el pene.

Ella llegó tarde
pero temprano para ver
la boca abierta
y la sangre
bañando los pies.


Su hija,
la única que su vientre amasó,
se la llevaron los unos,
que ella sí sabe quién…


Se la devolvieron
vacía de himen
y con heridas
en su chiquilla piel.
La violaron y,
una vez abierto
el animalito,
la torturaron mil veces
dejando el semen
en sus labios,
su boca de miel…

Y la madre ha venido
huyendo de su país.
—En una barca asquerosa
preñada de agua
y orín—.

Solo quiere un nido
donde abrazar a su hijita.
Y probablemente,
muchos,
no la quieran aquí.







ANA PATRICIA

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades en la Universidad de Córdoba. Actualmente, estudia Master, es pluriempleada y directora de Groenlandia, revista de Literatura, Opinión y Arte en General. Autora del poemario Bocaditos de Realidad (Groenlandia, 2008)

Ni Blancanieves, ni la Cenicienta, ni su puta madre


Soy una princesa de baja estofa:
sin corona, sin lujos,
sin padres de alta alcurnia,
sin putos aspirantes a esos privilegios
resguardados en lo más hondo de mí.
Mi sangre es roja, roja como el vino
y mis manos carecen de toda delicadeza:
es lo que tiene el trabajo digno,
que te salpica con sucia humildad
y te convierte en una máquina de carne.
Habito en el amargo Reino de la Realidad,
en un palacio pequeño construido
con piezas de un puzzle interminable.
Soy el prototipo de princesa anti – Disney:
cínica, fumadora, insensible, bebedora,
que odia las dichosas canciones de amor,
que repudia la comodidad de los tronos.


Y mi mayor riqueza, es lo que se encuentra
entre la cabeza y el pecho: es algo que brilla
más que todos los tesoros del Universo.




                                                        Mi voluntad de fracasada.